autor.: cejuanjo
Remitido el 24-05-10 a las 08:23:49 :: 2153 lecturas
A diferencia de lo que sucede en la práctica totalidad del Estado donde en las ventanas de los despachos autonómicos parece palparse el vaho frío y siniestro de los dementors (vid. Prisionero de Azkaban) corruptores parece ser que el ámbito institucional catalán está más incorrupto que el brazo incorrupto de Santa Teresa. Redundancia más que justificada porque en lo incorrupto siempre conviene redundar. Esto al menos es lo que se desprende del Baròmetre d'Opinió Política de Primavera que puede consultarse en la web de la Generalitat Catalana.
El Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat de Catalunya dio a conocer el pasado día 21 su Baròmetre d'Opinió Política de Primavera, un documento donde además del anterior se recogen algunos datos que al que esto escribe le resultan sorpresivos.
En primer lugar en la página 7 del baròmetre cuando se plantea “Quins creu que són els principals problemes que té actualment Catalunya?” vemos que aparece en séptimo lugar el tema de les “Relacions Catalunya-Espanya” con un porcentaje del 14 por 100. Por debajo de los grandes temas (Crisis Económica, Inmigració,…) pero desde luego muy bien posicionado. De acuerdo con su ordinal el asunto de las relaciones entre Catalunya y España esta por encima de cuestiones a lo que se ve menos preocupantes taltes como Educació-cultura-investigació, Millorar polítiques socials,
Manca d'infraestructures i problemes amb el transport, Sanitat, Excessiva pressió fiscal, etc., etc. En contra de lo que algunos pudieran creer en Catalunya preocupan menos las listas de espera en los Hospitales, los retrasos en los trenes o el tema de la vivienda,… que el estado de las relaciones entre Zapatero y Montilla. O sea que un paciente al que le dicen que lo operarán de urgencias dentro de un par de meses va i li diu al Institut Catalá de Salut que aixó es important, però que lo realment es per a preocupar-se es el estat de les relacions entre la Generalitat de Catalunya i el Goven d’Espanya. En semejantes inquietudes encontrarán el pintoresquismo de una singular idisioncracia los ciudadanos de una comunidad autónoma española pues lo normal es quejarse de la Educación, de la Sanitat, de la inseguridad ciudadana y puntos suspensivos. No de la buena salud de las relaciones entre los que mandan en la capital de su autonomía y la del Reino. O sea de España.
Junto a lo dicho sorprende que dentro de dicha jerarquía de inquietudes catalanas no aparezca uno de los principales problemas políticos que colman los titulares mediáticos de diarias sorpresas: la corrupción. Suponemos que estará dentro del cajón de sastre Altres y por tanto con un porcentaje de preocupación inferior al 0,9 por ciento. Así pues sólo un sector marginal y estadísticamente irrelevante de la sociedad catalana considera que la corrupción en dicha Comunidad Autónoma entraría a formar parte de los problemas que tiene Catalunya.
A tenor de estos datos uno imagina que la práctica totalidad de los gobiernos autonómicos de España y naturalmente del extranjero desearían unos tan leales vasallos como los súbditos de la Generalitat. Primero porque se ve que en Catalunya no campan los Camps; segundo porque el grado de insatisfacción por las competencias asumidas y gestionadas por la Generalitat (Educación, Sanidad, etc., etc.) está muy por debajo del normal y desde luego en línea de justificación por las problemáticas relaciones entre Catalunya y España.
No sé porque pero hay algo en estas estadísticas que recuerda a Blancanieves. En concreto, a la madrastra preguntándole al espejo.
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