autor.: cejuanjo
Remitido el 14-10-09 a las 09:26:00 :: 1895 lecturas
España ostenta el dudoso prestigio de ser el país de la Unión Europea con un porcentaje más alto de fracaso y abandono escolar. ¿Puede reducirse este fracaso mediante incentivos económicos? Si bien es verdad que no son esperables discrepancias ante un sentido afirmativo en la respuesta también es cierto que dicho sentido afirmativo va a depender de a quien se atribuya la condición de receptor de esos incentivos. En este sentido si lo que se plantea es que se va a incentivar el ajuste porcentual de nuestro fracaso al promedio europeo mediante más transferencias a las consejerías de educación autonómicas y mediante más retribuciones al personal docente ese planteamiento será admitido y apoyado por la comunidad educativa y científica. Pero si lo que se plantea es que el destinatario sea el alumno estaríamos en presencia de una traición a los valores escolares pues la medida partiría de supuestos antropológicos y sociológicos poco defendibles. Supuestos antropológicos y sociológicos que han pasado desapercibidos a los países desarrollados que en los últimos años han ido poniendo en marcha distintas iniciativas que implican incentivos económicos directos para aumentar la motivación de los alumnos. En este sentido se recomienda la lectura de un reportaje que El País publica en su edición de hoy (14/10/2009)
La educación en España puede ser entendida de muchas maneras. Y entre esta diversidad interpretativa a mi entender la que destaca es la de fruto del proceso acumulativo de un potaje donde se ha vertido sin la menor delicadeza gastronómica una sucesión de ingredientes religiosos y políticos. Potaje que lejos de alimentar las mentes juveniles, las indigesta. Mientras en otros lugares se plantean y se llevan a la práctica políticas pensadas para mejorar la formación del alumno aquí se crean Delegaciones Especiales del Gobierno, Observatorios, Planes, Políticas Sectoriales, Conferencias de Cooperación, Consejos Interterritoriales,… es decir, pamplinas que sólo sirven para colocar a quienes no encontrarían ocupación de otra manera.
Pues nada, chavales, esto es lo que hay. Un saludo.
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