autor.: cejuanjo
Remitido el 18-04-22 a las 11:55:30 :: 2730 lecturas
Una de las cuestiones más importantes que debe plantearse y que debe resolver (preferiblemente a su manera) el opositor es la de cómo hacerse sus propios resúmenes. Asunto éste al que hoy vamos a dedicar nuestra atención.
En lo que es la preparación de exámenes podemos diferenciar dos procesos interrelacionados:
a) El proceso de asimilación de conocimientos (estudio y aprendizaje) y
b) El proceso de plasmación de conocimientos (examen)
La teoría del resumen formaría parte del primero de los procesos apuntados.
Principios básicos del estudio.-
Al abordar los principios básicos del estudio hablaremos primero de la alimentación y de la nutrición. La alimentación consiste en la obtención, preparación e ingestión de alimentos. A su vez la nutrición vendría a corresponderse con el conjunto de procesos fisiológicos a través de los cuales los alimentos ingeridos se se incorporan al organismo de los seres vivos. Una cosa es alimentarse y otra cosa es nutrirse. Es innegable tanto el nexo casual que vincula la alimentación con la nutrición (no puede nutrirse el que no se alimenta) y es innegable también que lo realmente importante de la alimentación no es todo aquello que uno ingiere, sino todo aquello con que uno se nutre.
El lector perspicaz ya se habrá dado cuenta de por donde van los tiros. El estudio es como la alimentación: una ingesta de contenidos, de conceptos y de relaciones entre los mismos. El aprendizaje es como la nutrición: una incorporación a nuestro acervo de esos conocimientos con los que nos hemos alimentado. Y de la misma manera que se identifican los desordenes alimentarios como la anorexia, la bulimia o la obesidad se pueden identificar desordenes formativos que encuentran su origen en un proceso de estudio ineficiente.
¿Qué entendemos por proceso de estudio ineficiente? El término eficiencia procede de la economía y puede definirse como la relación entre los resultados obtenidos (aprendizaje) y los recursos empleados (estudio). € = resultados/recursos. Una acción eficiente será aquella en el que el valor de € sea igual a 1, es decir: aquella en la que se aprende todo lo que se estudia. ¿Se acercan nuestros procesos de preparación a esa acción eficiente? A mi desde luego siempre me ha costado bastante. Y todavía me sigue costando. Por eso procuro ser selectivo.
El principio de Pareto.-
Una de las reglas empíricas más sugestivas que se han formulado y que es de aplicación en muy diversos ámbitos es el conocido principio de Pareto. Este principio, también conocido como la regla del 80-20, recibe este nombre en honor a Vilfredo Pareto quien lo planteó por primera vez. El principio dice que el 20% de una acción producirá el 80% de los efectos, mientras que el 80% restante sólo origina el 20% de los efectos. En términos de preparación de oposiciones se pueden encontrar bastantes demostraciones prácticas. Invito al lector a hacer una que a mi personalmente me sorprendió: Si se coge un examen de oposiciones – cualquiera – y se comparan las preguntas con los contenidos del temario se comprueba (punto arriba, punto abajo) que efectivamente el 80% de las preguntas encuentran respuesta en el 20% del temario. La cuestión estriba precisamente en determinar con carácter previo a ese examen que en muchos casos será decisivo en que zonas o partes del temario está ese veinte por ciento que, ahorrándonos el 80% del estudio, nos va a permitir superar el ejercicio. Ese veinte por ciento que en realidad es el que aporta el verdadero valor nutritivo de nuestra actividad de estudio.
Teoría del resumen.-
Una teoría es una serie de las reglas que sirven para relacionar determinado orden de procesos. En tal sentido lo que nos proponemos al hablar de la teoría del resumen es primero identificar los procesos que intervienen, segundo proponer el orden de los mismos y finalmente extraer determinadas consecuencias a las que luego daremos aplicación. Los dos procesos que intervienen en la asimilación de contenidos son el de estudio y el de aprendizaje.
El proceso de estudio precede al de aprendizaje y es fundamentalmente una labor analítica. De lo que se trata pues es de analizar cada uno de los conceptos, de las relaciones interconceptuales o de los datos que aparecen en la materia objeto de estudio. En nuestro caso, en lo que contiene el temario. La lectura nos proporciona una visión panorámica de aquello que debemos estudiar. La fijación concreta de nuestra atención en esos conceptos y relaciones fundamentales nos sitúa en el punto de partida de su comprensión. Y finalmente nos aboca en su comprensión misma. Es una labor lenta, pausada, de investigación,… donde haremos entrar en juego diversas técnicas. Como por ejemplo el subrayado.
El proceso de aprendizaje conduce a la plasmación de la comprensión alcanzada en nuestros propios resúmenes, con nuestros propios términos, con esas voces familiares que cumplen el consejo de Einstein: “no entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela”.
¿Nos estamos preparando nuestros exámenes conforme a estas reglas?
Pues nada, chavales, esto es lo que hay. Un saludo.
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