titulo.: SUPUESTOS PRÁCTICOS DE EDUCACIÓN INFANTIL
autor.: Invitad@
Remitido el 30-11-23 a
las 02-01-47
Los niños que asumen con conflictos el periodo de adaptación pueden manifestar una amplia gama de conductas, tanto en la escuela como en el hogar. Algunas de las más comunes son:
Ansiedad ante la separación: el niño puede llorar, gritar, patalear o negarse a entrar en el aula cuando los padres se van.
Miedo: el niño puede mostrarse temeroso de los demás niños, de los profesores o de los nuevos espacios.
Regresión: el niño puede volver a conductas que había superado, como chuparse el dedo, mojar la cama o tener rabietas.
Problemas de sueño o de alimentación: el niño puede tener problemas para dormir o para comer, o puede mostrarse más exigente con la comida.
Problemas de atención: el niño puede tener problemas para concentrarse en las tareas o en las actividades de clase.
Comportamientos agresivos: el niño puede mostrarse agresivo con los demás niños o con los profesores.
Es importante tener en cuenta que estas conductas son normales y que forman parte del proceso de adaptación. Sin embargo, es importante que los padres y los profesores estén atentos a ellas y que ofrezcan al niño el apoyo que necesita para superar este periodo.
Para ayudar a los alumnos a superar el periodo de adaptación y adaptarse felizmente a la escuela, es importante seguir las siguientes pautas educativas:
Una buena preparación: es importante preparar al niño con antelación para el inicio de la escuela. Los padres pueden hablar con el niño sobre la escuela, contarle qué va a hacer allí y responder a sus preguntas.
Una entrada gradual: es recomendable que la entrada del niño en la escuela sea gradual. Los padres pueden empezar dejando al niño en la escuela durante unas horas al día y, gradualmente, ir aumentando el tiempo.
Un apoyo firme y constante: los padres y los profesores deben ofrecer al niño un apoyo firme y constante durante el periodo de adaptación. Los padres deben estar presentes en la escuela en los primeros días y los profesores deben estar atentos a las necesidades del niño.
Un ambiente positivo: es importante crear un ambiente positivo en la escuela. Los profesores deben ser amables y comprensivos y deben fomentar la participación de los niños en las actividades.
Si el niño presenta conductas problemáticas que persisten durante un tiempo prolongado, es recomendable consultar con un profesional de la psicología infantil.
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